Arquitectura frontend: diseñar para que la interfaz pueda evolucionar
Una interfaz que crece sin sistema acumula excepciones. Componentes, tokens y reglas compartidas permiten evolucionar sin multiplicar inconsistencias.
Una interfaz que crece sin sistema acumula excepciones. Componentes, tokens y reglas compartidas permiten evolucionar sin multiplicar inconsistencias.
La interactividad tiene un coste. El objetivo no es eliminar JavaScript, sino cargar y ejecutar solo lo que aporta valor a la experiencia.
Una buena ficha responde en el orden adecuado a las preguntas que impiden comprar: qué es, cuánto cuesta, cuándo llega, qué incluye y qué ocurre si no encaja.
La búsqueda transforma una intención expresada en lenguaje humano en un conjunto de productos relevantes.
El carrito debe confirmar decisiones, mostrar consecuencias y preparar la transición al checkout.
Cada dato solicitado debe tener una razón. La fricción aparece cuando el sistema pide más esfuerzo del que el usuario entiende necesario.
Comparar obliga a mantener varias características en la memoria. Una buena interfaz externaliza esa comparación.
El usuario compra antes de poder comprobar físicamente el producto. La interfaz debe hacer visible la información que reduce ese riesgo percibido.
Los filtros deben reducir el espacio de decisión y conservar una representación clara de lo que el usuario ya ha elegido.
Las imágenes permiten inspeccionar, contextualizar y anticipar el producto físico antes de recibirlo.