La carga cognitiva: cuando una interfaz hace pensar demasiado
La cantidad de información no es el único problema. Una interfaz puede parecer limpia y, aun así, exigir demasiado trabajo mental.
La cantidad de información no es el único problema. Una interfaz puede parecer limpia y, aun así, exigir demasiado trabajo mental.
Los pequeños avances pueden ayudar a completar tareas largas, siempre que cada paso tenga sentido para la persona.
La forma de presentar una información influye en cómo se interpreta, aunque el dato de partida sea el mismo.
Una tercera alternativa puede modificar la comparación entre otras dos. El reto es usar esa estructura para hacer visibles diferencias reales, no para confundir.
La disponibilidad limitada puede ser relevante para una decisión, pero una urgencia artificial deteriora la confianza.
Agrupar información relacionada ayuda a escanearla y comprender su estructura sin enfrentarse a una masa indiferenciada de datos.
Proximidad, semejanza, región común y conectividad permiten construir relaciones visuales antes incluso de leer el contenido.
Una interfaz eficiente mantiene disponible el contexto necesario para actuar, en lugar de trasladar el trabajo de memoria al usuario.
Los primeros y últimos elementos de una serie tienden a recibir un tratamiento memorístico distinto al de los elementos intermedios.
Ante composiciones ambiguas o complejas, la percepción tiende a organizar la información de una manera que reduzca el esfuerzo interpretativo.