Feedback: una interfaz sin respuesta genera incertidumbre
Después de una acción, el sistema debe comunicar qué ha ocurrido, qué está ocurriendo o qué necesita el usuario para continuar.
Después de una acción, el sistema debe comunicar qué ha ocurrido, qué está ocurriendo o qué necesita el usuario para continuar.
La distancia y el tamaño de un objetivo interactivo afectan al esfuerzo necesario para alcanzarlo. En móvil, esa relación se vuelve especialmente visible.
Cuando aumentan las opciones y su complejidad, también puede aumentar el tiempo necesario para decidir. La arquitectura debe reducir decisiones innecesarias.
Las personas llegan con expectativas creadas por experiencias anteriores. Respetar convenciones permite reservar la atención para lo que realmente es nuevo.
Cada experiencia anterior crea hipótesis sobre cómo debería funcionar una nueva interfaz. El diseño puede aprovecharlas o luchar contra ellas.
Las personas escriben direcciones, búsquedas y formularios de maneras variables. Una interfaz robusta interpreta, valida y explica sin castigar innecesariamente.
Revelar información gradualmente permite mantener el contexto principal sin esconder las opciones avanzadas para quien las necesita.
Todo sistema contiene cierta complejidad inherente. El trabajo de diseño consiste en decidir quién la absorbe y cuándo.
Carga, progreso, éxito y error son estados del producto, no detalles secundarios. Hacerlos visibles ayuda a construir una relación predecible con el sistema.
En muchos sistemas, una parte relativamente pequeña de las causas explica una parte grande de los efectos. Aplicado al ecommerce, permite entender cómo diseñar experiencias que reduzcan esfuerzo y mejoren la decisión.