Ley de proximidad: el espacio también comunica
La distancia entre elementos puede sugerir relación, separación o jerarquía sin añadir una sola palabra.
La distancia entre elementos puede sugerir relación, separación o jerarquía sin añadir una sola palabra.
Las valoraciones, reseñas y experiencias de otros usuarios funcionan como señales cuando la persona todavía no puede evaluar completamente el producto.
Cuando los elementos se parecen, tendemos a interpretarlos como relacionados. Un sistema visual consistente convierte esa percepción en navegación.
El primer precio, referencia o comparación que aparece puede convertirse en un punto de referencia para interpretar los siguientes.
Las personas utilizan atajos mentales para interpretar información y decidir. El diseño puede reconocerlos sin convertirlos en mecanismos de manipulación.
Cuando muchos elementos comparten características, el que se diferencia puede destacar y ser recordado con mayor facilidad.
El progreso visible y las tareas interrumpidas pueden influir en la atención y en la intención de retomar una actividad.
Una misma consulta puede esconder necesidades distintas. Comprender la intención permite construir contenidos y páginas que respondan a la tarea real.
El tráfico solo tiene valor cuando corresponde a una intención que el contenido y la experiencia pueden resolver.
Un elemento interactivo debe ofrecer señales suficientes para que su posible acción sea comprensible antes de ejecutarla.